Los toldos son una herramienta que gana cada vez más presencia en los hogares modernos y también en los locales comerciales. Gracias a su eficiencia y funcionalidad es posible mantener a raya los efectos nocivos del sol, protegiendo la piel de las personas y los diferentes muebles con los que se cuente.

Es importante recordar que la principal misión de los toldos es la de evitar la incidencia de la radiación solar y de sus consecuentes efectos secundarios. Sin embargo estos productos no son invencibles y será necesario contar con ciertos cuidados para prolongar su vida útil en la mayor medida posible.

Si quieres conocer algunas técnicas que te permitan contar con tu toldo durante largos años y sin preocupaciones, presta atención a las siguientes recomendaciones que hemos preparado para ti.

 

Aspirar su tejido

De manera periódica será necesario atender el estado del tejido y evitar que se acumulen partículas que puedan resultar nocivas. Es por esto que la manera más sencilla de lograr un correcto cuidado es removiendo la tela y limpiarla con la ayuda de una aspiradora.

Gracias a esto podremos extender de forma significativa la vida útil de nuestro toldo, evitando que se erosione y que presente un deterioro inusitado sobre su superficie.

 

Lavar con agua y jabón

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Como bien hemos dicho anteriormente la limpieza del toldo es fundamental para lograr que este nos acompañe durante largos años. Con la misma frecuencia con la que realizamos el aspirado de su tela, deberíamos también de someterlo a un lavado manual para eliminar cualquier sustancia extraña que se haya alojado en este.

Para ello recomendamos el uso de jabón y agua, productos mediante los cuales el toldo no sufrirá ningún daño. Con la ayuda de un cepillo podremos repasar sin problemas las diferentes zonas de este y acabar con cualquier elemento que represente un riesgo para su durabilidad.

 

Revisar periódicamente

Para saber perfectamente en qué momentos debemos llevar a cabo una limpieza será importante que revisemos el estado del toldo frecuentemente. Esto nos ayudará a detectar a tiempo cualquier sustancia o mancha que pueda afectar su calidad y que pudiera tener incidencia en un deterioro temprano.

El excremento de las aves es uno de los agentes más nocivos para nuestro toldo y un enemigo bastante común. Es por esto que al menos una vez al mes deberíamos revisar que no existan marcas de este tipo y, en caso de encontrarlas, realizar una correcta limpieza de la superficie cuanto antes.

 

Secar muy bien el toldo

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Cada vez que realicemos una limpieza en profundidad o que el agua de la lluvia alcance nuestro toldo, tendremos que ser muy cuidadosos y secarlo muy bien antes de volver a colocarlo en su posición.

Esto se debe principalmente al efecto nocivo que la humedad puede tener sobre este y la manera en que puede mermar su estructura. En definitiva, mientras el toldo siga húmedo debes mantenerlo desenrollado.

 

Cuidado con los químicos

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Otro factor de riesgo para el estado y la conservación de nuestros toldos se encuentran en la utilización de químicos a la hora de llevar a cabo una limpieza. Como mencionamos anteriormente la mejor manera de realizar esta tarea de limpieza es con agua y jabón, puesto que algunos productos resultan demasiado agresivos.

Evita a toda costa utilizar disolventes y detergentes abrasivos, de esta manera podrás garantizar una extensa duración de tu toldo y disfrutar de sus beneficios durante más tiempo.